Cómo se trata la alergia
Del alivio de los síntomas a la solución de fondo. El tratamiento combina fármacos para controlar los síntomas y la inmunoterapia, que actúa sobre la causa.
Tratamiento sintomático
Antihistamínicos
Se emplean en el tratamiento sintomático de enfermedades alérgicas como la rinitis y las urticarias agudas o crónicas, y en la anafilaxia y otras reacciones alérgicas agudas. También se utilizan en el control del picor, el mareo del movimiento y la prevención de náuseas y vértigos.
Los de primera generación causan sedación y efectos anticolinérgicos indeseables (sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento, retención de orina). Los antihistamínicos no sedantes o de segunda generación son más seguros desde el punto de vista del rendimiento laboral y escolar, presentan menos interacciones medicamentosas y se toman generalmente en dosis única diaria.
Pueden emplearse por vía oral (comprimidos, jarabes y gotas) o por vía tópica (cremas, colirios y nebulizadores nasales), a demanda o de forma continua durante largos periodos según la indicación. Los de segunda generación se consideran, en general, seguros en el embarazo y la lactancia.
Broncodilatadores
Los broncodilatadores conocidos como agonistas beta-2 adrenérgicos actúan relajando el músculo liso bronquial y son muy importantes en el tratamiento del asma bronquial. Se clasifican en beta-2 adrenérgicos de acción corta o de acción prolongada.
Es recomendable que todos los pacientes lleven consigo un broncodilatador de acción corta (o formoterol) para utilizar como medicación de rescate. Si el esfuerzo físico produce síntomas de asma, el tratamiento de elección es su administración de 10 a 20 minutos antes del ejercicio. La necesidad que un paciente tiene de estos fármacos indica el grado de control que tiene del asma.
Los agonistas beta-2 de acción prolongada se utilizan en la llamada terapia combinada con corticoides inhalados. En fases más avanzadas de la enfermedad se puede asociar un anticolinérgico de acción prolongada, como el bromuro de tiotropio. Los efectos secundarios más frecuentes son el temblor y las palpitaciones.
Corticoides
Los corticoides son medicamentos de gran importancia por sus potentes efectos antiinflamatorio e inmunosupresor. Las investigaciones sobre la secreción fisiológica de los corticoides y sus mecanismos de acción, junto con el desarrollo de corticoides sintéticos, han permitido productos más eficaces y con menores efectos secundarios.
Algunos de los mayores avances se han conseguido al lograr que sean efectivos mediante su administración tópica y, en concreto, en las enfermedades broncopulmonares, mediante su administración inhalada. Están indicados para el tratamiento de las manifestaciones broncopulmonares, oculonasales y cutáneas de diversas enfermedades alérgicas.
En los distintos consensos internacionales para el tratamiento del asma, de la rinosinusitis, de la poliposis nasal y de la dermatitis atópica, se establece claramente la necesidad del tratamiento con corticoides.
Adrenalina
La adrenalina es el tratamiento de elección para las enfermedades alérgicas más graves, como la anafilaxia, el shock anafiláctico y las crisis agudas de asma. Tiene un efecto broncodilatador y un rápido inicio de acción y, además, actúa sobre el aparato circulatorio produciendo la constricción de los vasos sanguíneos.
Existe un dispositivo de autoadministración para que los pacientes puedan llevarlo consigo, con presentaciones para niños y adultos. El personal sanitario se encarga de explicar su forma de administración y de entrenar regularmente al paciente y a sus familiares en su uso.
Pueden aparecer efectos secundarios como taquicardia, cefalea, hipertensión, temblor, náuseas o vómitos, con mayor riesgo en ancianos y personas con otras enfermedades. No existen contraindicaciones absolutas para su administración: ante reacciones que amenazan la vida, los beneficios de su utilización son incuestionables.
La solución de fondo
Inmunoterapia
Las «vacunas de la alergia» son el único tratamiento que puede modificar de forma duradera el curso de la enfermedad alérgica, porque actúa sobre la causa y no solo sobre los síntomas: se administran dosis progresivas del alérgeno para que el sistema inmunitario desarrolle tolerancia.
Vías de administración
- Subcutánea: inyectada en el centro médico, con una fase inicial semanal y un mantenimiento mensual.
- Sublingual (SLIT): en gotas o comprimidos bajo la lengua, habitualmente a diario y en casa.
¿Para qué alérgenos?
- Pólenes, ácaros del polvo y epitelio de animales.
- Mohos y venenos de abejas y avispas.
Indicaciones
- Rinitis y/o asma alérgica con síntomas persistentes difíciles de controlar.
- Alergia a picaduras de insectos, para prevenir reacciones graves.
Duración y seguridad
- Se recomienda una duración de entre 3 y 5 años.
- Es segura bajo supervisión médica; las reacciones graves como la anafilaxia son raras.
- Se suspende de forma temporal ante fiebre o infecciones respiratorias agudas.
No está indicada en menores de 5 años, enfermedades crónicas descompensadas, inmunodepresión o autoinmunidad no controlada, ni para iniciarla durante el embarazo.
Esta información es divulgativa y no sustituye la consulta con un profesional. El tratamiento debe pautarlo siempre tu alergólogo.
Cada persona necesita su tratamiento
Consulta con un alergólogo para un plan personalizado.
